Un periodo de sesiones estratégico

Ayer dio inicio el Período Ordinario de Sesiones del Congreso General; llegan los legisladores con muchos pendientes y con profundas diferencias entre sí; con la resaca de la elección en Guerrero y la necesidad de empalmar agendas legislativas antes del domingo electoral en Baja California.
Desde hace diez años, las prioridades legislativas han ocupado los primeros lugares en las agendas de los Partidos antes del inicio de los períodos de sesiones, sin embargo, la intensidad del debate nacional, la necesidad de dar a la ciudadanía resultados con matices electorales y el cortoplacismo han propiciado que las reformas fiscal, laboral, del Estado, penal y de protección y defensa de los Derechos Humanos queden para mejores momentos, siempre argumentando al final, la “falta de condiciones para lograr acuerdos”.
Es por ello que en éste, los legisladores tienen el reto de tomar decisiones de cara a su electorado, sin descalificar las propuestas del contrario.  Menos insultos, menos división por cuestiones partidistas, por agravios del pasado o deseos de hacer quedar mal al contrario es lo mínimo que se les ha de pedir, más aún porque los temas que deberán abordar requieren de altura de miras para poder sacarlos adelante; asuntos como la ley antimonopolios, la autonomía del Ministerio Público, el combate al lavado de dinero, un nuevo esquema fiscal, la selección de candidatos para ocupar las plazas vacantes de Consejeros del IFE y de Ministro de la Suprema Corte y la renovación del Titular de  la Unidad de Evaluación y Control de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación son asuntos esenciales para el correcto funcionamiento del Estado y para los cuales sobran diagnósticos.
No hay pretextos válidos para decir que “no hay condiciones” de sacar los acuerdos necesarios.
Son la responsabilidad y madurez las que posibilitarán que las bancadas parlamentarias hagan a un lado sus enconos en beneficio de las reformas urgentes evitando el uso de la agenda legislativa como moneda de cambio para temas externos, como los electorales.  
La conformación plural del Congreso no es casualidad; es mandato ciudadano que, traducido al lenguaje común, les dice a sus Legisladores: Es hora de que aprendan a ponerse de acuerdo en bienestar de México, así tiene que ser.
José Antonio Zepeda Segura
Socio Consultor de LEGISPOL, S.C.