Nueva legislatura, nuevas ideas

Cada año somos testigos de una práctica reciente: la del anuncio de las agendas legislativas antes del inicio de los trabajos parlamentarios, ello ha venido a coadyuvar a despresurizar el clima político en beneficio de lograr acuerdos.

Con el inicio de una nueva legislatura en un Congreso, los ánimos se renuevan, el espíritu del acuerdo y la conciliación invade los pasillos y oficinas parlamentarias y todo se lleva a cabo en una calma llena de conciliación.

Sin embargo, con el transcurso de los meses, esta calma se traducirá más bien en tensión, la necesidad y la urgencia por ir en contra del reloj legislativo para la obtención de la aprobación de un presupuesto o una nueva ley o reforma hará que esa calma se convierta en tensión.

Para prevenir ello, la fórmula más conveniente es aquella donde cada una de las fuerzas políticas con representación camaral anuncie su agenda de temas y prioridades legislativas con relativa anticipación, ello con la finalidad de pulsar y dar cierto grado de satisfacción a su flamante electorado de los compromisos adquiridos en campaña por un lado y por el otro, palpar el clima político a fin de establecer las bases para la construcción de acuerdos en el corto, mediano y largo plazo.

El anuncio de las agendas legislativas en México se ha vuelto la consecuencia lógica de esas grandes y complejas encerronas llamadas “reuniones plenarias” en donde se logran –o por lo menos se pretende lograr- los acuerdos internos para que un Grupo o Fracción Parlamentaria camine en el mismo sentido.

La nueva legislatura federal por iniciar en el mes de septiembre de 2015, se verá precedida por el anuncio de estas agendas y con ello, por el establecimiento de las prioridades de cada partido y aunque no existe en la historia reciente del parlamentarismo mexicano un solo antecedente donde cada agenda legislativa se haya cumplido cabalmente al 100%, la opinión pública, los analistas, expertos, demás actores políticos y sociedad en general, podremos conocer los mínimos irreductibles que se establecerán y que como consecuencia, marcarán el quehacer legislativo de las y los legisladores de los próximos tres años.

El contenido de estas agendas suele ser manejado con profundo nivel de confidencialidad, sin embargo en pocas ocasiones difiere de lo plasmado en Documentos Básicos, declaraciones en medios, oferta electoral y Plataforma Política, sin embargo hay que estar al pendiente, sobre todo por tratarse de una legislatura de consolidación de las denominadas “Reformas Estructurales” y de relevo del Poder Ejecutivo.

Por ello, no debemos perder de vista que, ante el anuncio de sus agendas legislativas –probablemente durante la segunda quincena del mes de agosto- sabremos en mucho, la manera y perfil que tendrá la próxima legislatura, de las necesidades y los acuerdos por venir, de esas nuevas y frescas ideas que se requiere surjan desde el legislativo, esperemos que haya coincidencias para que los asuntos a desahogar no se queden en el tintero o en la congeladora parlamentaria como luego ha sucedido con algunas de las grandes y necesarias reformas que México requiere.

LEGISPOL Consultores, S.C.