Día de Muertos en México

El día de muertos, ha superado el reto del paso del tiempo, porque lo sostienen profundas raíces con valores, tradiciones, costumbres y creencias.

Las tradiciones, costumbres y creencias en torno al día de muertos, es un legado cultural, que se ha mantenido y transmitido de una generación a otra en el pueblo mexicano,  desde la época anterior a la llegada de los españoles a América.

Investigadores en el tema, refieren que la celebración se llevó a cabo en las etnias Mexica, Maya, Purepecha y Totonaca, cuyos rituales datan de por lo menos hace tres mil años. Buena parte del pueblo mexicano, conserva la creencia de que este día se le da permiso del más allá a los difuntos para que vengan a disfrutar de las viandas y bebidas que se colocan en los altares u ofrendas en su honor.

En la cultura azteca, creían que eran inmortales y que la muerte era una forma de vida nueva. El día de muertos celebraban a la diosa Coatlicue (la madre de los dioses), la diosa que todo lo hace y deshace, con el Tzompamtli, que significa el altar de muertos u ofrenda, que colocaban en forma de pirámide, cubriéndolo con papel teñido de diferentes colores, en la primera parte ponían una imagen de ella.

A la llegada de los españoles a América, introdujeron símbolos religiosos y frutas traídas del viejo continente, enseñaron a los indígenas que el difunto se integra de cuerpo y alma. Con ello surge, representada en el altar  una mezcla de cultura mexicana con europea, que se mantiene hasta nuestros días.

Por ello, la UNESCO en 2003, declaró esta festividad,  como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Una vez cubiertos los requisitos y criterios para la inscripción en la Lista Representativa de este Patrimonio, que  deben ser reunidos en su totalidad por los Estados Partes, al proponer al elemento, ellos son:

1.- Que el elemento es patrimonio cultural inmaterial, tal y como está definido en la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, adoptada en París, Francia el 17 de octubre de 2003; 2.- La inscripción del elemento contribuirá a dar a conocer el patrimonio cultural inmaterial, a lograr que se tome conciencia de su importancia y a propiciar el diálogo, poniendo así de manifiesto l diversidad cultural a escala mundial y dando testimonio de la creatividad humana; 3.- Se elaboran medidas de salvaguardia que podrían proteger y promover el elemento; 4.- La propuesta de inscripción del elemento se ha presentado con la participación más amplia posible de la comunidad, el grupo o, si procede, los individuos interesados y con su consentimiento libre, previo e informado; 5.- El elemento figura en un inventario del patrimonio cultural inmaterial presente en el territorio del Estado Parte solicitante.[1]

La referida Convención internacional, define en el Artículo 2, que se entiende por “patrimonio cultural inmaterial”: los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana.

La celebración del día de los muertos, consiste en un altar u ofrenda, donde cada uno de los elementos que se colocan tienen significado especial. Los niveles en el altar representan el mundo material e inmaterial cuyo número de éstos varía dependiendo de la región del país: los de dos, son representación de la división del cielo y la tierra en el que el primero simboliza los frutos de la tierra y el segundo las bondades de los cielos, como la lluvia.

Los de tres niveles: el cielo, la tierra y el inframundo, pero con la introducción de ideologías de religiones europeas, ha cambiado a dos posibles significados, la tierra, purgatorio y el reino de los cielos, o bien los elementos de la santísima trinidad, según la tradición católica.

También, suelen ser de siete niveles que representa los que debe atravesar el alma para poder llegar al descanso.

En la actualidad, las ofrendas se adornan con papel picado de colores amarillo y morado, se coloca una foto del difunto, velas veladoras, 4 cirios para representar una cruz con los 4 puntos cardinales, su comida favorita  como el mole y tamales, tortillas, fruta de temporada como tejocotes y jícamas.

Asimismo,  vasos o vasijas con agua para que mitigue su sed, objetos de aseo personal, flores de cempasúchil, infusiones o hierbas para guiar o atraer a los difuntos; pan de muerto y calaveras de azúcar, chocolate u otros ingredientes.

 

LEGISPOL Consultores, S.C.

[1] México ratificó los términos de la Convención, el 28 de marzo de 2006, en el Diario Oficial de la Federación, se publicó el Decreto Promulgatorio de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, en el marco de la UNESCO, adoptada en París, Francia el 17 de octubre de 2003.