Marchas y plantones en la Ciudad de México

La defensa y protección de derechos humanos de las y los habitantes de la Ciudad de México debe hacerse por las autoridades, sin privilegios de grupos, ni preferencias de diversa índole.

La Ley que regula el uso de la fuerza de los Cuerpos de Seguridad Pública del Distrito Federal, en sus Artículos 25, 26 y 27, regula la actuación de la policía, ante manifestaciones.

Es persistente y cada vez más creciente, la problemática en las vialidades de la Ciudad de México, debido a marchas y plantones por diversas causas políticas y/o sociales, donde al ejercer su derecho humano a manifestarse, afecta derechos humanos de tránsito y otros más.

El 10 de junio de 2011, se reformó y adicionó el Artículo 1º de la Carta Magna, marcando un nuevo paradigma en lo que a derechos humanos se refiere. Los tres primeros párrafos del citado precepto prevén:

“En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece.

“Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia.

“Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley.

…”

Respecto al significado de los principios a que hace referencia el párrafo tercero de Artículo 1º. Constitucional: el de Universalidad, que todos los derechos y libertades humanas pertenecen a toda persona, sin importar procedencia, historia personal, sexo, raza, religión, creencia, preferencia sexual, o cualquier otra condición o situación. Se puede exigir en cualquier contexto político, cultural, social, económico, especial o temporal.

En cuanto al principio de Indivisibilidad, significa que todos los derechos y libertades humanas no pueden ser divididos, fragmentados o jerarquizados.

Respecto al principio de Interdependencia, que todos los derechos y libertades humanas se encuentran entrelazados unos con otros y entre sí. Al no poder ser divididos (indivisibilidad) es lógico que entre ellos exista conexión que los fortalece en su conjunto. Para la realización de un derecho humano será necesario la realización de otros derechos; asimismo, si es vulnerado un derecho es incuestionable que se comprenderán violentados otros derechos humanos.

El principio de Progresividad, significa que todos los derechos y libertades deben ser cumplidos en su conjunto en cada momento histórico de manera constante, permanente y continua para lograr el desarrollo íntegro de la dignidad de la persona, prohibiéndose cualquier retroceso o regresión, debiendo el Estado enfocar su labor por todos los medios concretos, oportunos, posibles, necesarios y de utilidad que se requieran para lograr esa finalidad.[1]

Un tema que seguramente estará presente en los debates de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, al elaborar la Constitución de la Ciudad, a partir de que sus 100 integrantes tomen posesión el 15 de septiembre de 2016, es el de la regulación de los derechos humanos.

Es cierto que conforme al principio de indivisibilidad, los derechos humanos no se pueden dividir, fragmentar o jerarquizar, pero también lo es, que para hacer compatible en el ámbito de la convivencia la promoción, respeto, protección y garantía de ellos, es procedente su regulación.

Las marchas y plantones en la Ciudad de México, impactan en la movilidad, el tránsito, el medio ambiente, la salud, el ámbito laboral y del comercio, correspondiendo a diversos derechos, que son afectados al no hacerlos compatibles las autoridades capitalinas, en la convivencia cotidiana.

Por eso, hay regulación en la legislación local del otrora Distrito Federal, ante casos de manifestaciones, es la Ley que regula el uso de la fuerza de los Cuerpos de Seguridad Pública del Distrito Federal, publicada en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 22 de abril de 2008, que prevé la actuación de la policía:

Artículo 25.- El Policía no podrá usar armas letales en la dispersión de manifestaciones.

En caso de que una manifestación sea violenta, para el control y dispersión de ésta, la Policía preventiva y complementaria, deberá:

I. Conminar a los manifestantes a que desistan de su actitud violenta;

II. Advertir claramente que de no cesar la actitud violenta, se usará la fuerza;

III. En caso de que los manifestantes no atiendan al Policía, ésta hará uso de la fuerza conforme a lo establecido en la presente Ley y su Reglamento;

IV. Ejercitar los distintos niveles de uso de la fuerza, solamente hasta el relativo a la utilización de armas incapacitantes no letales.

Se considera que una manifestación es violenta cuando el grupo de personas de que se trata se encuentra armado o bien en la petición o protesta que se realiza ante la autoridad, se hace uso de amenazas para intimidar u obligar a resolver en el sentido que deseen, se provoca la comisión de un delito o se perturba la paz pública y la seguridad ciudadana.

Artículo 26.- Los cuerpos de seguridad pública inmediatamente a que tengan conocimiento de la realización de una manifestación en lugares públicos planearán con la Secretaría de Gobierno del Distrito Federal los operativos necesarios para garantizar el ejercicio de este derecho, para proteger los de terceros y para reaccionar adecuadamente en caso de que la manifestación se torne violenta.

Artículo 27.- Los operativos ante los casos de una manifestación deberán atender las reglas y principios que, en su caso se señalan en el Reglamento, y además deberán cumplir con lo siguiente:

I. Determinación del mando responsable del operativo;

II. La definición de los servidores públicos de la Secretaría de Gobierno y otras áreas de la Administración Pública del Distrito Federal responsables de las comunicaciones y negociaciones con los manifestantes;

III. El análisis del historial y otros factores de riesgo para el desarrollo pacífico de la manifestación;

IV. La estrategia para repeler acciones violentas de los manifestantes en caso de que la manifestación se torne violenta;

V. Las tácticas para aislar a las personas que dentro de una manifestación se comporten de manera violenta; y

VI. Las demás operaciones policiales necesarias para restablecer la paz pública y la seguridad ciudadana. En este caso, se deberán evitar las tácticas provocadoras y en todo momento, se deberán adoptar estrategias de protección a las libertades y derechos humanos, mismas que deberán ser humanitarias, eficaces y rápidas.

Desde el punto de vista de los fundamentos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y de la técnica legislativa, habrá que considerar criterios, bases y lineamientos, que garanticen un equilibrio en el ejercicio de los derechos humanos entre los habitantes de la Ciudad de México.

LEGISPOL Consultores, S.C.

[1] https://marcofa1.wordpress.com/2014/03/12/universalidad-indivisibilidad-interdependencia-y-progresividad-de-los-derechos-humanos-pequenos-apuntes-para-su-conocimiento/