Aprobación presupuestal: ¿contrapeso o regla obsoleta?

Con base en el principio de división de poderes, nuestra Carta Magna dota de facultades al Legislativo, al Ejecutivo y al Judicial; sin embargo el Presupuesto de Egresos resulta un instrumento “sui generis” pues aunque su discusión y en su caso aprobación corresponde a la Cámara de Diputados, es aplicado por el Ejecutivo, los estados y Municipios.
El Constituyente previó los mecanismos de asignación del dinero público en un México que aún no transitaba la democracia y por el fortalecimiento de una cultura de la transparencia y la rendición de cuentas, ello generó que sea la discusión en sí misma y no la fiscalización del recurso público, el contrapeso del Legislativo para el Ejecutivo.
Sin embargo, con el fin de la hegemonía de un solo partido con mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, la discusión y aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación se ha vuelto obsoleta, debido a varios factores, entre los que podemos destacar 3:
  1. El verdadero espíritu de un Legislativo como contrapeso del Ejecutivo debe residir de manera integral en la discusión, aprobación, vigilancia, fiscalización y control del gasto, actualmente no responde a una lógica contable que quien no tiene la facultad legal de ejercer el presupuesto sea quien lo otorga sin visión de mediano y largo plazo, desconociendo en la mayoría de los casos las prioridades y compromisos de quien lo aplica, con ello el Presupuesto anual se convierte en simple “moneda de cambio”;
  2. No existe un modelo que homologue las cuentas públicas de los tres órdenes de gobierno facilitando su fiscalización: mientras el gobierno federal es vigilado hasta por 3 entes diferentes, muchos estados y Municipios no transparentan sus gastos; ejemplo de ello es que de los 373 municipios más grandes del país solo 97 publican sus presupuestos, a pesar de que las transferencias federales a éstos últimos crecieron 33% de 2000 a 2008;
  3. La transición democrática se ha convertido para los gobiernos estatales en la oportunidad para recibir más recursos de la Federación pero sin contar con órganos eficientes de Fiscalización, pues de 1998 al 2008 los estados pasaron de ejercer 10 centavos de cada peso a ejercer 38 centavos.
Es claro que las reglas de aprobación presupuestal deben cambiar radicalmente, en muchas democracias el presupuesto es aprobado y vigilado por el Congreso, pero con altura de miras, de manera planificada y bajo un esquema de responsabilidad compartida en la correcta distribución, aplicación y fiscalización de los recursos, evitando el cortoplacismo y privilegiando a toda la sociedad en su conjunto.
José Antonio Zepeda Segura
Socio Consultor de LEGISPOL, S.C.